jueves, 24 de septiembre de 2009

Bañuelas. El templo artístico. (Acerca de la presentación del libro "El poeta como es")

Roberto Bañuelas

La virtud artística es un prisma que puede ser proyectado a diferentes lugares. Éste es el caso de Roberto Bañuelas (Ciudad Camargo, 1931), quien hace de su actividad creativa una piedra que toca varios ángulos. El chihuahuense construye su obra atravesado por la música, la pintura y la literatura, algo que quizás recuerde los alcances del homo renacentum. La tarea artística no se ve concretizada en una disciplina y necesita otros ámbitos de aplicación en una busqueda perpetua por las cuerdas de la expresión. Quien cultiva varios medios artísticos hace una obra más totalizadora y anclada a más sentidos de la percepción.

Por esta cuestión su literatura resulta más plástica y enriquecida, aunado a su estilo peculiar donde convergen y divergen elementos de un mundo móvil y aglomerado; motivo por el cual Federico Corral Vallejo admite: "Confieso que al releerlo empecé a zizaguiar caminos y estancias que me permitieron apreciar entre líneas, esa infinita soledad con la que convive el poeta desde que nace, hasta que muere". Aquí, en este punto de soledad, se encuentra el ciclo de la obra del maestro Bañuelas. La soledad es la unidad de su escritura como un gran templo que es reconocido por la voz lírica, como un gran mausoleo de sus experiencias.

En su estudio, Corral Vallejo, nos muestra, en su apreciación, los ejes de la obra de Roberto Bañuelas: amor, palabra, sueños, delirio y luz. Coincido mayoritariamente en los últimos dos. El delirio como la demencia del sentido poético y la luz que permea las formas y los objetos de ese mundo fantástico. "Mis sueños y delirios/ te creyeron torre abandonada" parece que dice el poeta a su razón, siendo ésta un objeto perdido para su poética. Así confirma nuestras dudas Federico Corral Vallejo: "Dentro de la gama de seres sensibles, el poeta es el delirante por antonomasia, ya que para él la poesía en si no es sólo un género literario, sino un estado de vida".

Acerca de la luz el crítico nos dice: "Leer los poemas de este polifacético autor, ha sido un deleite, sobre todo porque me da la oportunidad de apreciar las variantes de un acto de luminosa danza, donde signos y destellos contribuyen una estética dentro de los trazos silábicos que permiten visualizar una entrega". En este baile lumínico, el maestro Bañuelas diseña figuras e imágenes utilizando la materia fulgurante de su voz operística. Las regiones se recrean entre "polos anclados en la luz" o en "el otro lado de la luz", donde la luz interior nos otorga poderes más allá de los de cualquier República constituida, en este sentido, lo político es una preocupación constante en el autor, un compromiso para el creador que denuncia el dominio mecanizado y las prácticas sociales, quizás desde un enfoque materialista. Para Bañuelas, los enlaces políticos son explícitos en su obra y desarrolla una pieza de la praxis de su literatura.

Roberto Bañuelas es además un artista con lucidez, reflexión y de expresión precisa. Sus aforismos demuestran una acumulación sintética de lo que ha vivido, es el paso en sus propios saberes artísticos lo que va dejando en esas oraciones a la deriva. "La obra de arte es siempre más grande que los conceptos que la definen: más allá de los juicios críticos, la obra dialoga en el tiempo con cada una de las generaciones";"cuando estamos inmersos en la música, el tiempo presente fluye sobre sí mismo"; "La poesía, para merecer ese nombre, debe superar la bella plenitud del silencio".

La obra del maestro Bañuelas es sobre una única trayectoria, para mí, su creación se concentra en el destierro íntimo. Todas las partes forman una unidad infinita: "El exilio interior no tiene principio ni fin", como nos dice en su Templo iluminado de soledad, que si bien no es poesía en la tradición egemónica, es la columna vertebral de la poética del autor y, sus páginas, los monologos comunicantes de un mundo frenético en dispersión. Es en ese recinto donde encontramos al poeta dialogando con sus edificios y su música.

1 comentario:

Yaxkin Melchy dijo...

Se ve power en la fotografía.

Por lo que he leído de él tiene cosas sorprendentes.