lunes, 2 de julio de 2012

DESPEÑAR



I.              El retorno de lo PRImitivo: cuando desperté, el 2 de julio de 2012, el dinosaurio seguía allí.

Lo que sucedió en México es algo inédito en la historia política del mundo. El regreso de un partido político que durante 70 años fue hegemónicamente opresor e institucionalmente imbatible. La mayoría de estos partidos se disuelven o pierden capital político con el advenimiento de la democracia, pero no todas las “democracias” son iguales y no todas las transiciones o alternancias son satisfactorias. Lugar común es el apelativo que Vargas Llosa le dio a este aparato de agenciamiento: “la dictadura perfecta”. El PRI estaba tan blindado que se aplicó tenazmente el artículo 33 constitucional al escritor peruano, totalmente a discreción del Ejecutivo omnipotente (lo que llamó, en su tiempo, Jorge Carpizo como las facultades metaconstitucionales del presidente), sin juicio previo, considerándolo “extranjero pernicioso”. Esta medida ejemplificó el sectarismo y la xenofobia de un sistema que abrevaba de un nacionalismo revolucionario ya vetusto: desvirtuado. Pero por qué después de una guerra sucia en los 70 ‘s, innumerables fraudes electorales (88 como el más paradigmático) y una política macroeconómica neoliberal que ocasionó distintas crisis, algunos mexicanos (que son una mayoría relativa) decidieron darle una “segunda oportunidad” al PRI. ¿Falta de memoria histórica a corto y largo plazo?, ¿falta de sensibilidad ante los asuntos políticos?, ¿fracaso de la alternancia panista durante 12 años?, ¿incapacidad de la izquierda por abarcar los sueños y sensaciones comunes de una ciudadanía inclinada al estoicismo?

II.            El regreso de las cartas en blanco: el sr. Presidente se pr(i)esiente.

Peña Nieto no está solo, el Congreso estará con él. En la Cámara de Senadores, el PRI más Partido Verde, tanto en coalición como separadamente, tendrá el 53.12% contra 28.12% del PAN y 18.75% de los partidos de izquierda. En la Cámara de Diputados, el PRI y Verde tendrán 59% de los curules contra 23.33% del las izquierdas y 17.66% del PAN. Habrá entonces mayoría priisita en el poder legislativo. La idea de frenos y contrapesos, por lo menos en lo que toca a corriente política, podría desaparecer en México. Las condiciones están dadas para que con pocos o nulos pactos políticos, las leyes y reformas que proponga Enrique Peña Nieto salgan a la calle sin problemas. El PRI, si así lo quiere, podrá regresar a los tiempos donde todas las iniciativas del Ejecutivo tenían ya fuerza de ley desde su “discusión” en el Congreso. ¿Volverá a instaurarse la Ceremonia del Informe con los aplausos al unisonó de los legisladores? ¿Volverá la era zalamera hacia la embestidura presidencial?, ¿será la palabra del sr. Presidente casi dogma teológico? Ya no habrá necesidad de estado de excepción, de suspensión de garantías, porque habremos vuelto a la época de las “cartas en blancos” donde el sr. Presidente llenaba a su antojo el contenido ético, político/legal, ideológico de la Nación interdicta: paso de la sociedad disciplinaria a las sociedades de control. Otra vez: institucionalización del estado de excepción.

III.           Hacia un México micropolítico: NI PEÑA NI MIEDO.

            “Nosotros, los hombres y mujeres que quedan. Nosotros, adivinando los símbolos del poder y las Repúblicas que se alejan de nuestra sangre”. Para contrarrestar la nueva era priista, debemos formular un plan de consistencia que involucre más allá de la sociedad civil (más allá de las calidades ciudadanas, las calidades de resistencia civil y objeción de conciencia), los flujos de individualidad que se mueven en cada uno de nosotros. Hagamos micropolítica con nuestros cuerpos, con nuestras mentes interconectadas rizomaticamente, a través de las redes sociales como paralaje de los medios de comunicación masiva. Hagamos de # Yo soy 132 y la primavera mexicana, una primavera perpetua que centre presión no sólo contra Peña Nieto, sino contra el Estado, recorriendo sus tres poderes y tres peldaños sin miedo ni concesiones. Hagamos de los observadores electorales, adscritos sólo a un día y un acto, observadores permanentes de la función política en México. Mientras no encontremos otro medio que desplace la idea de la representación política, es decir, una vía de representación directa que vaya más allá de la democracia clásica o la ágora, pensemos que en las legislaturas y en la administración pública existan observadores post-electorales que monitoreen el trabajo de la clase política. Constituyamos un mecanismo de defensa mimético: contrapanoptismo. La biopolítica intensificada para que México se escriba de muchos modos, no sólo desde la molaridad. A la manera de Deleuze, hay que ver el acto creativo no como acto comunicativo sino como un acto de resistencia; no exclusivo de artistas: un hábito común y expansivo.

En el ex país de México, D.F., 2 de julio de 2012.

2 comentarios:

Ela bigail dijo...

México no conoce la democracia o la democracia de México nació muerta. El siglo XIX estuvo fracturado, roto, con dictaduras, presidentes interinos, títeres, que poco podían hacer en un congreso cambiante; había años donde el gabinete cambiaba más de doce veces, entero. Luego vino esa república restaurada, el porfiriato, la imposición del poder, las constantes revueltas indígenas, campesinas, obreras. Revolución, desilución, el siglo XX es la institucionalización y la usurpación de ideales de nación dispersos, que controlados por lo que es un partido que construyó a México a base de una estado eclesiástico, se fue sepultando poco a poco un poco más terrible que lo fue en el siglo XX, porque se ha impuesto una modernidad que no existe. El México profundo siempre conduce al hambre, a la ignorancia y al desamparo, y es ahí el círuclo vicioso en el cual sus gobernantes y sus instituciones se respaldan para poder saquear más y más a México. Tras sus matanzas, sus prácticas sumamente finas de alimento a la violencia es que estamos así, viviendo con miedo. Hace poco la impresión de los viejos comunistas del 68, era el de un México con jóvenes apáticos, aislados de su entorno social, político, con una anomia terrible. Luego vino la primavera mexicana, como un rayo de luz, una esperanza, que me parece, es bastante más crítica que la de hace cuatro décadas. Los pliegos petitorios ya no vienen de una juventud que vivió en el milagro mexicano y poco a poco lo fue perdiendo todo hasta la desilución, nosotros nacimos de la desilución, somos la generación que jamás conoció la democracia, pero además conoció los fraudes electorales, la lucha sepultada y aún así, renace, es insurrecta y abreva de nuevo de su historia, recuerda. No es que México y sus jóvenes no tengan historia, lo que pasa es que el méxico profundo, aún es ignorante, y eso , debemos combatirlo los jǘoenes ya no sólo de forma teórica sino hacia una praxis donde en nuestro caso, la poesía, la lectura, el derecho, la arquitectura, la música; sean formas de alfabetización, de ayuda, de mejora social, no en un aspecto marxista setentero, debemos soñar, debemos soñar un México que no sólo se conforme con dejar de ser analfabeta, debemos no sólo soñar sino construir un méxico más igualitario donde los homosexuales, los discapacitados, los indígenas puedan vivir en paz, donde no exista hambre, donde no existan problemas de inseguridad social, de vivienda, democratizar los medios, abolir ese cerco informativo que mantiene ciegos a los hombres. Creo en la juventud mexicana, y creo también, que lo poderoso del 132 es que no hay lideres aún, inmiscuidos en uno u otro partído político, en una alta burocracia a la que forzosamente se debe llegar en méxico para pertenecer a un partido y ser votado, por primera vez tenemos la posibilidad de ser escuchados, no debemos temer y debemos construir, como tú dices, en una micropolítica de nuestras acciones, negar el panóptico que nos observa y nos reprime en lo que viene y anuncia, un gobierno salinista y ordacista. El 132 es polifonía, es hermoso porque puede lograrse demasiado, debemos confiar, soñar y construir, a pesar que después de despertar, el dinosaurio siga ahí.

colorES dijo...

Vamos a despeñar con una estrategia, un plan, vamos a guardarnos sin apagar la primavera, para que cuando salgamos lo hagamos radicales, sin miedo.
Despeñemos todos nuestros actos Manu, no tengamos miedo de nada ni nadie.
(TODO) México no ha despertado, vamos por la mayoría, por todos si es posible, después de eso nos despeñaremos para siempre.