lunes, 16 de marzo de 2009

FRENESÍ AUTUMNAL [noctámbulo]

ilustración de Milo Manara


Las luces neón fosforecen mi nostalgia
mientras miro indiferente
descender del cielo a una deliciosa suripanta
y su carne radioactiva.

No tiene alas, ni lira,
ni halo, ni himen,
apenas y trae algo, casi nada,
su diminuta mortaja y su sonrisa de halógeno.

Quisiera destriparla un rato,
jugar con sus órganos como quien juega con mercurio,
ponerle fíbulas en la boca, los párpados, la nariz,
y llevarla hasta la fibrilación;
mas no me alcanza ni para un mantra.

Aturdido de pobreza vago por la urbe,
voy matando travestis, ratas y niños de la calle.

Me sumerjo en las alcantarillas,
olisqueo los intestinos de la nación;
mi estómago es un océano de arcadas negras,
vomito sombras,
me siento tan baldío como los automóviles abandonados;
quisiera dejar de querer a algunas personas
porque a veces me duele,
duele como un edificio en llamas,
como un beso en el cogote
o un disparo en el entrecejo.

Alguien ha de morir entre mis brazos
porque no conozco el número de emergencias;
en su agonía le musitaré poemas,
le hablaré del infierno y sus neoblastos
para que no tema a las amputaciones.

En vano he buscado a Lilith,
en vano he amado a Eva;
vértebra y costilla, ambas cosechadas
en los surcos de mi carne.
Quizá deba perder el esqueleto entero,
así mi llanto hallaría motivo.

¿Y si soy hijo del caos y no de Dios?,
pues me gusta traer mujeres atoradas en los colmillos,
cenizas entre las uñas,
sangre en los huecos de la camisa,
las botas mojadas por flujos feminales
y alcohol en las venas
para incendiarme cuando sea preciso.

Voy tras vértigo como un desamparado,
reposo mi demencia en una acera habitada por mariachis y demonios,
me abrigo con el cadáver de un indigente;
respiro monóxido hasta destrozar mis fosas,
vuelvo a enardecer,
violo a las mujeres que transitan solitarias
como hijas olvidadas de la luna…

Soy el Adán del nuevo milenio,
Dios me regaló todos los vicios.


Manolo Mugica

.

Éste es uno de mis poemas favoritos del autor nacido en el D.F. (1985), habitante de Tlatelolco, desempleado y poeta por vocación.

viernes, 27 de febrero de 2009

jueves, 19 de febrero de 2009

Escritura con un sólo rasgo (k)


No te encuentro cerca de mis dedos
entre los surcos y relieves
bajo el mapa aproximado de lo que soy
en la senda de calor llegarás tú sola
y sabrás que mis huellas se componen
por las circunferencias más irregulares
porque alguien me habló de la poesía
como una marca nacida de los tronco
y con su filo cayendo de las cornisas.

Las suelas de mis zapatos ya no existen
se fueron borrando sin saberlo
allí abajo contuve grandes ideas
no logré decirlas por temor
pero iban siempre conmigo
quizás otras quedaron en la calle
y nadie las vio en realidad
donde pasarán sin darse cuenta
y la poesía será algo que se pisa
dos veces.

Ahora mis ojos se sujetan por sí mismos
giran por los campos como rehiletes
entendí que la vida no va a ningún lado
todo viene a nosotros después de todo
narramos la crónica de un clima final
cuando los silencios
son enormes torbellinos golpeándonos
y las palabras
apenas se forman desde lejos
y las ideas
apenas se forman tras mi espalda
y los verbos
apenas se forman con lo que hice
Ahora mis brazos se sostienen por sí mismos
continúan suspendidos en dirección al cielo
percibí que el abecedario
está hecho con una sola letra
nombraré cualquiera sin omitir a las otras
y mi poesía será el cuadrante anómalo
donde vemos el último rasgo.

………………………………………….

Basta con la sombra de las líneas
para respirar la podredumbre del lenguaje
ni siquiera conozco las palabras
que me nombran como callados tótems
¿Qué es Meme Rocha?
No puedo explicarlo
las cadenas atómicas que producen sílabas
estallando tras la perversidad de los muertos
una palabra es de los más malvado
eso le dije a mi maestro de literatura
basta con ocuparse de una sola letra
para desplegar su vía escrita
y escuchar como ruge
desde las percusiones de otra galaxia.

Elegí la letra “k”
pensaron que lo hice por Kawabata
o Kafka o el káiser de otro imperio
o la diosa Kali o el karma
pero hay pocas cosas en mi idioma con k
y la k suena entre los martillos bajo la lluvia.

Quiso el maestro de literatura un soneto
y dije:

Di
Me

Di

Co
La
La


Ni
Ca
Ca

Ni
Ca
“K”

Quiso el maestro (no médico) un aforismo
y dije:

k,k

Quiso el maestro una décima
y dije:

k elevada al la décima potencia (K10)

Quiso el maestro un caligrama donde yo apareciera
Y dije:
(para saber el final del poema, ver la entrada del 1 de enero de 2009)
.
poema de Meme Rocha

lunes, 26 de enero de 2009

Poesía y Derecho: los autos perdidos de Manuel de J. Jiménez


Esta es la magnífica percepción de los "autos perdidos" en el campo jurídico y de la semiótica. Mi agradecimiento a Claudio Antonio por tomarse el tiempo y escribir. Ambos en el camino de una deconstrucción humanista del derecho. El link del blog está en mis contactos.

Derecho y Poesía guardan una relación a ser re-descubierta. La bifurcación de sus caminos ha sido enorme, la oposición entre la metafísica de la presencia, tan propia del fenómeno jurídico que a todo quiere darle un nombre, y el sutil lenguaje de la ausencia poética; ha fracturado la mente en dos lenguas distintas: la lengua de lo objetivo-exacto y la lengua de lo subjetivo-efímero.

Mas la relación sigue ahí, honda y profunda, esperando todavía a quienes decidan seguir el páramo de las palabras con poder. Empowered words, sí. Aquellos que dudan de esta relación deben recordar, RECORDAR (porque todo apre(he)nder es un recordar), que la unión paroxista entre ambas se inscribe en la conciencia de que las dos son lenguas de poder y que, por tanto, sólo serán plenamente efectivas, válidas y universales desde y hacia el infinito, cuando estén fundidas en una sola. Y en este camino de eterno retorno, alguien ya ha dado un paso seguro.

Manuel de J. Jiménez (México, 1986), estudiante de derecho y miembro de la Red de Poetas Salvajes, con sus "Autos Perdidos", ha comenzado a tender puentes desde la poesía hacia el derecho. ¡Qué va!, ha expropiado el derecho en favor de la poesía. ¿Cómo?: utilizando los géneros discursivos propios de las formas jurídicas: contratos, procedimientos, leyes, inventarios, registros, pliegos de posiciones, etc; como vehículos perplejos y atónitos de lo que no se puede decir, de aquellas cosas que las palabras apenas tocan, como temerosas palomas mensajeras viajando a través de una tormenta. En definitiva, ha utilizado el lenguaje de lo exacto para expresar lo efímero, esto es, el contenido de lo que late en un pecho que no es el nuestro. Manu ha hecho de la estructura discursiva codificada jurídica, una fuente poética ¡Quién lo diría!.

Ahora bien, esto no se trata simplemente de utilizar una estructura ajena y ya está. Lo que está en juego en “Los Autos Perdidos” es la conciencia misma de la sustancia de los meta-conceptos jurídicos: Responsabilidad, Domicilio, Ciudadano, Capacidad, Proceso, Derecho-Deber, Juicio, Estado, Fuerza Mayor, Autoridad, etc, etc, etc; está en juego la semántica abierta (y ya descuartizada) de la polivalencia inherente a esos mismos meta-conceptos. Sin embargo, más allá de la ambigüedad de este uso semántico “equívoco”, igualmente se intenta “proveer orden, forma y estructura a una vertiginosa gama de fenómenos presentes en la vida cotidiana”, (ver "Law and Poetry", de B. Grossfeld) lo que permite no mermar el discurso jurídico, sino amplificarlo. Me explico brevemente: mientras el constructo jurídico ha anclado los conceptos para asegurar una certidumbre respecto de qué es lo que debemos entender, J. Jiménez ha elevado esa ancla y zarpado. El bote, aunque ebrio, a alguna parte nos dirige, ese es el punto.

Por favor, déjeme tantearlo, sírvase leer uno de sus poemas transcrito y diseccionado:

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CONTRATO DE SEGURO
[...]
DECLARACIONES

PRIMERA. Ser una persona física el menor tiempo posible y padecer más con esta transparencia que crispa todos mis dedos.

SEGUNDA. Estar en pleno goce de mis derechos aunque los malgasté uno por uno, sin saber la cuenta de lo que ya no es mío.

TERCERA. Declaro que abandoné mi domicilio en cualquier calle con un número tecleado por cada caja registradora.

CUARTA. La srita. Alma posee capacidad para entregarse completamente a las tareas más bastas de la vida, como administrar los caudales que retenemos en los corazones.

QUINTA. La srita. Tapia establece su domicilio en su castillo de piedras, iguales a las caras envenenadas por las luces de los semáforos.

SEXTA. Se tiene por entendido que los contratantes sacuden su identidad sobre las rampas que elevan su yo, para aterrizarlo en otros aeropuertos.

SÉPTIMA. Las partes manifiestan que no existe representante capaz de interpretar la letra de este documento, porque sus voluntades son avalanchas insolubles.

OCTAVA. El objeto del presente contrato es asegurar al sr. Manuel de J. Para sustraerlo de un estado de indefensión, que lo tiene oscilando en un acto de equilibrio fatal.
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Al final, es la idea de "un contrato poético constitucional", el verdadero contrafuerte de un Derecho por-venir. Y una obra como esta, aunque aún inacabada, es un paso firme hacia ese destino.

Porque como dijo Shelley (en su "Defence of Poetry"): “los poetas son los legisladores no reconocidos del mundo”, y a través de su lenguaje métrico se convierten, en “los instauradores de las leyes y los fundadores de la sociedad civil”; porque presencia y ausencia deben danzar libremente en el juego interpretativo, en definitiva, porque Derecho y Poesía se necesitan; es que “Los Autos Perdidos" se constituyen como un certificado de nacimiento para futuras lecturas de la ley, como el saneamiento de la evicción de un derecho cada día menos nuestro, y como un precedente obligatorio para todo aquel que se jacte de saber, que sea un poco, de Derecho.



jueves, 15 de enero de 2009

PLIEGO DE POSICIONES A JOSEF K

Kafka por Andy Warhol

"Hay preguntas sobre las cuales no podríamos pasar si por naturaleza no hubiéramos sido librados de ellas." Franz Kafka


1. Diga su nombre completo sin abreviaturas, no use siglas indulgentes para silenciar las letras de su padre.

2. Indique su profesión real o un oficio frustrado.

3. Describa su ciudad natal ubicando el torbellino de palomas que derrumban las catedrales.

4. Localice en el mapa su casa de niño y todos los espantos que caían cuando se bañaba.

5. Enliste sin errores fonéticos cada sílaba palpada en las noches anteriores a su arresto.

6. Muestre una identificación que lo acredite como ciudadano contiguo de todos los daños.

¿Cuántos tic-tacs claudicaron en la mañana de su detención?

¿Anotó la hora con cada segundo a salvo?

¿Qué cobija arrastró cuando llegó la policía a su casa?

¿Quién es su defensor por los cargos que se denuncian en las cavidades clarobscuras de las sienes?

¿Dónde tarareó los himnos de una Alemania vieja?

¿Cuántos años memorizó las leyes aplicables a su caso?

¿Con qué promedio lo calificaron en la escuela?

¿Cuántas semanas vive sin decir en soledad el cabello de una mujer?

¿Cuántas cuartillas escribe durante las noches blancas en Praga?

¿Cómo alivia sus ojos tras una madrugada así?

¿Se declara INOCENTE por la luna carmesí delineada en los estanques de su sombra?

¿Cómo se siente hoy de los pulmones?

¿Cuáles son los arcos quebradizos que forma la letra “K” al recostarse?

jueves, 1 de enero de 2009

CALIGRAMA PARA AÑO NUEVO


Quiso el maestro un caligrama donde yo apareciera
.
poesía ideográfica de Meme Rocha


lunes, 15 de diciembre de 2008

MUERE UN NARRANADOR

Portada del último libro de Raúl Parra. Supongo que ése riéndose es él.
Todavía no sé cuando murió Raúl Parra. Supe de un amigo que sucedió la primera semana de este mes, pero aún no me entero de todo. Conocí a Raúl Parra a principios del 2006 y permanecí un año y medio en su taller, de hecho, fue el primero que tomé. Aprendí casi todo aquello que uno no puede hacer al escribir. Aprendí que el silencio del texto dice más cuando sabemos podar las ramas secas. Por Raúl conocí a Julio Torri, dicen que antes de su enfermedad llegaba a dar clases en bicicleta y quizá eso era en honor al saltillense. El taller de Raúl Parra en la facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, era un lugar donde uno presentaba su trabajo y después corría a las trincheras para no recibir un disparo directo; las críticas eran mordaces, unas con fundamentos otras tantas sólo por decir algo y no permanecer callado. Muchos no regresaban a ese campo bélico-literario. Raúl Parra siempre buscaba buena literatura en sus alumnos, recuerdo frases como "hay intuición poética", "recuerden la hora nalga" (probablemente más larga que la de Alfonso Reyes), y ahora yo le diría a él "gracias por las neuronas" como la despedida de cada clase y la última lección. Aquí recupero algunas de las poenotas y narranadas, no sé si sean aforismos, sentencias, epigramas o lo inverso de estos géneros breves. O como él mismo dice: se escribe poco para decir mucho o nada.
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POR AHORA
Ni espíritus/ ni almas gemelas/ simplemente tu carne

AUTORRETRATO
Luminoso de las tripas/ oscuro de la sesera

PARÁFRASIS DE MIGUEL
Tus labios de arriba al cielo/ y la tierra tus otros labios

CONCLUSIÓN
Mi alma miente/ mi carne no

BULEVAR
Tus glúteos me conocen,/ en el bulevar de sus reflejos/ yo me narciso

ORIENTACIÓN VOCACIONAL
La ventaja de la literatura es que estudias con quien quieres.

OTRA POENOTA ROJA
Lo encontraron ahogado en su propia mierda literaria

ATLETISMO
Para llegar a esa isla,/ que es mi persona,/ nada

FURIA UTERINA
La mar no te cabe.

Soy el líder,/ nomás/ que no hallo/ al contingente.

La vida es breve, mi poesía más.