foto distorsionada durante la ocupación norteamericana en Iraq. Dice el pie de página"Un soldado iraquí carga varias urnas antes de su traslado a Bagdad para el recuento. Foto: AP."PREÁMBULO
foto distorsionada durante la ocupación norteamericana en Iraq. Dice el pie de página"Un soldado iraquí carga varias urnas antes de su traslado a Bagdad para el recuento. Foto: AP."No hay muerte sino más derecho. No hay muerte sino más derecho, me lo dijo un difunto entre ensoñaciones. Aquel hombre aseguró que el minuto final no es una experiencia religiosa sino un tronido de zapatos.
“Uno ve al Tiempo con sus caras deformadas entre los costados y los números 6, 12 y 24 adornan la serie cabalística de su sombrero; después uno muere en un velorio con la boca reseca. Yo pensé que hasta ese momento había escapado al imperio de la ley, como cuando me emborrachaba o escuchaba una canción; la muerte me jugó una mala partida, porque resolví que sólo existía en mi acta de defunción, en mi acta de nacimiento, en los títulos de propiedad a mi nombre, en las acciones de la empresa, en los pagarés donde figuré como deudor, en el inventario y avalúo de mis bienes, en la fe de mi albacea, en los contratos que celebré, en el registro de Hacienda, en el padrón de electores muertos, en mi cuenta de jubilado, en el seguro de gastos mayores. Entendí que en la vida fui un papel perdido y ahora desde la tierra brotaré como una fuente jurídica para el notario que tramitará mi testamento.”


No sabemos realmente si el libro que encontró Aurelio Meza (México D.F., 1985) fue escrito por Yaminokuchi Baku, y tampoco sabemos con certeza si Sakura es una de las personas a quien se dirige este cuaderno encontrado en su biblioteca. En lo que casi estoy seguro es que estos poemas han sido leídos y releídos por muchísimas curiosos, eso lo sé por “los epígrafes que acompañan (y a veces rodean) a los textos”. La idea central, a mi parecer, no es el acercamiento clásico autor-lector sino una serie sucesiva de autor-lector-lector-lector-lector- hasta que ya lo importante no es el texto hallado y las palabras literales del autor (de quien no sabemos nada), sino esas pequeñas enmendaduras que se han venido anotando a manera de un extraño saneamiento de la escritura. Aquí lo que se rescata no es el texto virgen, sino las interpretaciones “lo que yo habría escrito”. La hermenéutica del texto rebasa a la obra original. La intertextualidad de voces y opiniones emerge como el “tallereo” donde cada lector va (de)formando a estos textos perdidos.
La vida del autor, puesto que estos escritos resultan ser íntimos, es escrutada por los investigadores, posiblemente los que se acercan a esta biblioteca antigua y empiezan a realizar su labor bibliográfica. Se nota el desgarramiento de un hombre, el trascurrir de la vida como una papiroflexia que se detiene en medio de un estanque y luego se hunde. “despierto y me miro en el/ estanque/ mi rostro endurecido/ mi piel ceniza/ y ha pasado bajo mis narices/ tan natural como un río/ qué hago yo aquí/ escribiendo con nieve/ a la espera del fin del mundo” Incluso el lector-investigador ya no sabe cuál es la voz protagonista, se encuentra con un libro colectivo y misterioso, textos en inglés e ideogramas mal traducidos. Incluso el inglés se vuelve japonés o chino mandarín, no hay nada seguro en esta investigación trunca y estéril. “Fuera de mi cabeza, perra” Nunca sabremos quien escribió esto.