sábado, 16 de mayo de 2009

Portarretratos (la forma de la poesía mexicana) primera parte


Consideremos a la poesía mexicana, la que existe, sólo como una de las posibilidades de lo que pudo ser. No sé que hubiera sido de la poesía nacional sin contemporáneos y únicamente estridentistas, u otros tantos movimientos como “la espiga amotinada”, el poeticismo y el ahora mítico infrarrealismo. La pregunta es si realmente nos sentimos realizados con las obras creadas en el último siglo. Llegamos a pensar hoy, que la poesía mexicana está en crisis, pienso que la crisis, al igual que la economía, se desarrolla sucesivamente en la vida del país. México es una nación en crisis desde que nació. ¿Qué poeta mexicano del siglo XX ha reinventado la poesía? ¿Qué poeta mexicano construye o construyó una poética al límite de todas las otras? La causa de que en el país no haya gente como Enrique Verástegui, Leónidas Lamborghini o Juan Luis Martínez, se debe a una cuestión estructural sobre cómo se llega a ser poeta. SI hay mexicanos que buscaron algo atípico al cauce central, pocos se acuerdan de ellos o pasan como una extravagancia de museo.

La crisis referida no es acerca de los lectores y las editoriales, que mucho tienen que ver en el quehacer poético, está crisis es de contenido. Los lectores/consumidores de poesía siempre estaremos allí, aún creo para rato en esa “inmensa minoría” de la que hablaba Juan Ramón Jiménez y las grandes editoriales no dejaran de ser Sociedades Mercantiles con una especulación de lucro. Pero también podríamos pensar, ¿con base en qué parámetros podemos hablar de una crisis en una poesía nacional? ¿Verdaderamente existe una “poesía nacional” o nosotros creamos esa categoría para cohesionar de forma forzada a los poetas que nacieron en una región, desde provincias hasta naciones? ¿Cómo sabemos cuándo ha caducado un canon o se está degastando? No lo sé ciertamente, pero percibo erráticos y estériles muchos libros de poemas escritos por mexicanos o por lo menos, no hay una correlación con lo que se hace en otras partes, digamos solamente en América Latina.

Los poetas mexicanos no se han sacudido completamente. Hay una tendencia de escalafón en la “carrera de poeta” y una convicción de sólo ser poeta ante los demás sin comprometerse a muchas otras cosas. La mayoría de los poetas mexicanos mantiene una forma conservadora desde el discurso hasta el “entusiasmo estético” que señaló Orwell. Una postura conservadora no es mala en sí misma, es una actitud política que acepta las situaciones como están y no desea cambiarlas, ya sea por pesimismo o por comodidad. Una postura conservadora es legítima casi en todas las maneras de interacción, podemos siempre pedir un helado de chocochispas sin necesidad de probar otros. Estamos a gusto con ese sabor. Uno puede votar por el PAN porque le gusta cómo funcionan las cosas en este sexenio. No así en el arte o en la poesía. Decía Michael Oakeshott “soy conservador en política para ser liberal en lo demás”. Hay aspectos que deben de tratarse con liberalidad, el cambio en el arte es el combustible de su desarrollo. Si alguien no rompe con el paradigma estético, no habrá a la postre otro paradigma estético y el arte sería una concatenación de obras en un mismo sentido. El cambio y su acción más violenta, la trasgresión, son necesarios en la poética para transfigurar una determinada poesía.

En México no se siente ese cambio, más aún en la poesía que se hizo en casi todo el siglo XX. Supongo que nuestra circunstancia nos impidió un desarrollo cabal en el arte; sea por la institucionalización de la Revolución, por el genio de un sistema político donde la clase dirigente mantenía un proceso unilateral de poder de forma democrática y fondo dictatorial, o por la creación de instituciones estatales que regularon, administraron, dirigieron y captaron la actividad artística y el papel del artista en su utilidad social. Quizá la manifestación poética pudo ser distinta, si México hubiera sufrido con un gobierno de facto, de corte totalitario como Argentina, Chile o Cuba. Aquí coincido con Octavio Paz en eso de que “las catástrofes históricas crean buena literatura”. La idea de mantener al margen a la población civil y someterla a una opresión sistemática hace fluir el extremo de su personalidad y el límite de expresión en sus emociones. México no tuvo convulsiones de esa magnitud.

El poeta mexicano, generalizando, tuvo un acompañamiento por parte del gobierno, una tolerancia negociada entre el Estado y él. La burguesía del poeta mexicano es un rasgo distintivo y fomenta la percepción del poeta intelectual que está más allá de cualquier otro asunto de importancia, su tarea únicamente es hacer poemas y vive en la esfera de su propio ensimismamiento. Un poeta crea una fórmula, la hace y la rehace hasta convertirla en un chiste de mal gusto. Pensar que un poeta tenga ligaduras temáticas como la música, el derecho, la niñez y el sexo, puede resultar interesante dependiendo de cómo lo maneje, pero construir su obra sólo con eso es un riesgo innecesario, porque la obra poética ante todo pretende una cosmogonía. Existen muchos temas por explorar aún, desde la física y la medicina hasta el turista mundial o el juego del yo-yo. También hay otros inconvenientes como dice Eduardo de Gortari, el poeta está obligado a conocer un poco de gramática y figuras retóricas, además de elaborar una noción de lo que para él es la poesía. Veo aparte fundamentalmente estos otros problemas: 1) la actitud del autor, 2) el apego institucional, 3) el prejuicio a la obra y 4) el hermetismo de grupo.

lunes, 4 de mayo de 2009


Volé en un globo aerostático porque fueron los corazones enormes latiendo en la mitad del cielo raso. Subí hasta reventar en un ángulo obtuso del planeta. Tomé un puñado de hombres y los lancé como confetti pero no se sostuvieron. Esta gente aterrizaba dentro de mí con sus paracaidas improvisados o desplegando sus sombrillas rotas. Uno de ellos se desparramó en una gota gigante y, en el lago que formó, pude encontrar a mi espiritu embellecido.

jueves, 16 de abril de 2009

"Yo soy la nueva Constitución de la poesía"



Gracias a devrayativa por esta experiencia en Ecos III, más aún a Daniel Malpica por confiar en este proyecto y escritura del delirio institucional. Gracias a los que asistieron.

martes, 7 de abril de 2009

ORACIÓN

a los poetas salvajes

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viernes, 3 de abril de 2009

ECOS III



Asistan!

lunes, 16 de marzo de 2009

FRENESÍ AUTUMNAL [noctámbulo]

ilustración de Milo Manara


Las luces neón fosforecen mi nostalgia
mientras miro indiferente
descender del cielo a una deliciosa suripanta
y su carne radioactiva.

No tiene alas, ni lira,
ni halo, ni himen,
apenas y trae algo, casi nada,
su diminuta mortaja y su sonrisa de halógeno.

Quisiera destriparla un rato,
jugar con sus órganos como quien juega con mercurio,
ponerle fíbulas en la boca, los párpados, la nariz,
y llevarla hasta la fibrilación;
mas no me alcanza ni para un mantra.

Aturdido de pobreza vago por la urbe,
voy matando travestis, ratas y niños de la calle.

Me sumerjo en las alcantarillas,
olisqueo los intestinos de la nación;
mi estómago es un océano de arcadas negras,
vomito sombras,
me siento tan baldío como los automóviles abandonados;
quisiera dejar de querer a algunas personas
porque a veces me duele,
duele como un edificio en llamas,
como un beso en el cogote
o un disparo en el entrecejo.

Alguien ha de morir entre mis brazos
porque no conozco el número de emergencias;
en su agonía le musitaré poemas,
le hablaré del infierno y sus neoblastos
para que no tema a las amputaciones.

En vano he buscado a Lilith,
en vano he amado a Eva;
vértebra y costilla, ambas cosechadas
en los surcos de mi carne.
Quizá deba perder el esqueleto entero,
así mi llanto hallaría motivo.

¿Y si soy hijo del caos y no de Dios?,
pues me gusta traer mujeres atoradas en los colmillos,
cenizas entre las uñas,
sangre en los huecos de la camisa,
las botas mojadas por flujos feminales
y alcohol en las venas
para incendiarme cuando sea preciso.

Voy tras vértigo como un desamparado,
reposo mi demencia en una acera habitada por mariachis y demonios,
me abrigo con el cadáver de un indigente;
respiro monóxido hasta destrozar mis fosas,
vuelvo a enardecer,
violo a las mujeres que transitan solitarias
como hijas olvidadas de la luna…

Soy el Adán del nuevo milenio,
Dios me regaló todos los vicios.


Manolo Mugica

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Éste es uno de mis poemas favoritos del autor nacido en el D.F. (1985), habitante de Tlatelolco, desempleado y poeta por vocación.